Freakies en el lugar donde las cosas importan:
FRESHFORWARD como infraestructura de confianza y como intersticio disponible.

 

 Digamos que la cultura y la acción pública no son lo que eran. En la Europa unida en la diversidad tan importante es el hip-hop como la música dodecafónica. En algún sitio Muchomuchacho comparte espacio de acción con Antón Webern, y el trabajo de ambos está ya en los lugares donde se toman las decisiones que a todos nos afectan. La cultura ha dejado de ser ese hermoso templo de referencias seleccionadas y compartidas por el club de los ilustrados, para convertirse en un parlamento donde las sensibilidades y habilidades que somos capaces de explicitar pueden convivir sin homologación ni consenso. Un parlamento de diferencias con garantías: garantías de representatividad, garantías de visibilidad. Pero también con oportunidades: oportunidades para la acción, para la especulación y también para administrar el riesgo. Es este en mi opinión el contexto en el que la plataforma Freshforward es posible.


 Dispositivo de acceso vs. exposición.
Freshforward no es una exposición. La propuesta de su comisaria Ariadna Cantís Silberstein y del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid tiene más que ver con dar acceso, que con exhibir. Más con conectar personas y centros de especulación con ese primer plano que podríamos llamar el mundo de lo visible, que con explotar los resultados que todos los equipos invitados empiezan a acumular. Conectar laboratorios dotados de capacidad para reconstruir el medio del hombre - desde perspectivas singulares -, con ese otro experimento colectivo en el que el territorio, la ciudad y la envolvente de nuestro día a día se actualiza. Haciendo que los intereses que informan los laboratorios, la manera en que describen la realidad, los mecanismos de evaluación que movilizan y sus estrategias de intervención puedan formar parte de la esfera pública, y puedan presentarse en un soporte sinóptico junto a los de los arquitectos de referencia que les han precedido. La arquitectura como disciplina se parece más al escritorio de un ordenador que a una enciclopedia y Freshforward Update acaba de instalarnos unos cuantos iconos nuevos.


 Banco de confianza
. No es posible hacer arquitectura en soledad. El trabajo del arquitecto es necesariamente un pacto entre clientes, constructores, usuarios, agujeros de ozono y generaciones futuras. Cada uno de ellos con comportamientos imprevisibles que sin embargo podemos observar cuando ocurren, podemos medir y sobre los que podemos intentar intervenir corrigiendo nuestras predicciones iniciales. La arquitectura es un experimento en el que el diseñador es un actor entre otros. Una alianza que sólo ocurre en un marco de oportunidad y confianza. Donde la certidumbre no es posible, es necesaria la confianza. Pero la confianza se construye. Se construye con transparencia, trasladando a la sociedad las formas de calidad que desde la disciplina son posibles e instalando en la disciplina las que en la sociedad pueden generarse. Se construye haciendo posible que lo que pertenece al terreno de lo teórico pueda dotarse de un corpus de praxis. Se construye colocando junto a lo ensayado lo prometedor. Se construye mostrando cómo funciona lo que nos asusta. Se construye conectando al mismo nivel lo marginal con lo que ya está dotado de prestigio. La arquitectura, como cualquier actividad, sólo tiene sentido si es capaz de convertirse en punto de paso obligado del día a día. Pero cada día es diferente, y sólo la actualización permanente  nos hace estar en el presente. Freshforward es en mi opinión una infraestructura de confianza y una varita mágica para dar a los laboratorios de lo diferente lo que les falta –praxis, presencia junto a lo prestigioso, legibilidad- para tener estatus de normalidad. Una red de canales en los que la evaluación será viable, en los que nuevos paradigmas podrán cargarse de evidencias. Una infraestructura para hacer que lo prometedor pero discutible, se convierta en una referencia que pueda compararse con lo ya probado. Una maquina de hechos evaluados: un banco de confianza.


  Intersticios disponibles. Pero la más importante utilidad de Fresforward es invisible, y consiste en ofrecernos nuevos espacios para el debate, disponibles para que todos podamos habitarlos. Los laboratorios invitados, colocados junto a la arquitectura de referencia ya instalada en nuestro imaginario crítico, dejan un espacio de indefinición y tensión para el debate. Un espacio en el que nuevas posiciones son posibles. Nuevas negaciones, nuevos rechazos, nuevas posiciones intermedias, adhesiones hasta ahora no construidas y apropiaciones ahora disponibles. Es el bien común, la utilidad de la que todos podemos beneficiarnos. Intersticios para debates en que terminaremos encontrando oportunidades para nuevos posicionamientos personales, nuevas prácticas, nuevos dispositivos críticos. Intersticios en los que el campo crítico de lo posible se amplia, en el que podremos hacer más especializado nuestro trabajo y nuestra inserción social. Intersticios en los que las oportunidades para la acción y el pensamiento en definitiva aumentan. Los visitantes y el uso que podamos hacer de estos intersticios disponibles  -de estos espacios invisibles entre lo que existe y lo que ahora se hace presente- somos los verdaderos protagonistas. Porque en mi opinión Freshforward es sobre todo la construcción de una sociedad, de una sociedad de debates no resueltos pero más especializados y más representativos. Y es esta infraestructura de enrolamiento crítico lo que en mi opinión ahora se presenta.

Andrés Jaque

Escrito para el catálogo de la plataforma FRESHFORWARD  comisariada por Ariadna Cantis Silberstein en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.