Una clínica psiquiátrica es primordialmente un hogar para personas en un estado frágil en proceso de retornar a una vida cotidiana en sociedad. Es como una mini ciudad con distintos ambientes, calles, parques… El cliente de este proyecto, la tercera generación de una prestigiosa familia de psiquiatras, tenía en mente un programa para múltiples usuarios (pacientes graves, pacientes leves, familiares de pacientes, personal médico, residentes) que ha sido integrado empleando una sencilla distribución y organización arquitectónica.
Dada la naturaleza del edificio (hospital de día y consulta psiquiátrica) y la pendiente natural del terreno, el edificio se organiza en alas aterrazadas con distintas funciones médicas que se benefician de los jardines individuales que cada una tiene. El tratamiento de la vegetación y los espacio abiertos es exquisito, hasta el punto de convertirse en un componente inherente del proceso terapéutico.