La intervención surge del propósito de resolver los problemas de borde y conexión del barrio de Santa Elena con un parque existente situado a una cota inferior. Una ladera impracticable, de elevada pendiente y sin uso alguno pasa de eventual escombrera a lugar de recreo, paseo y juegos, constituyendo una fachada digna y arbolada para el barrio.
El parque se dota de elementos diferentes para salvar la diferencia de cotas: se construye una cómoda y rápida escalera a base de elementos prefabricados de hormigón, una paseo adaptado de terrizo de albero que busca la mínima pendiente y dos toboganes grandes de acero inoxidable que siguen la línea de máxima pendiente, uniendo mediante el juego las dos cotas más extremas de la intervención.
Las contenciones de tierra en pendientes acusadas se realizan a base de piezas prefabricadas de hormigón en masa constituyendo taludes, en pendientes suaves las contenciones se realizan con plantaciones de bajo consumo hídrico.
El paseo adaptado a media ladera se dota de unas pérgolas de tubo metálico con malla de simple torsión a la que se prenden Cds reciclados para crear espacios estanciales en sombra con mobiliario e iluminación adecuados.